lunes, 17 de noviembre de 2014

Lactancia materna. Su cara B


Hello everybody Tenazoides! How are you? ;-)
Qué don de lenguas, os habéis quedao muertos, eh? Nunca dejaré de sorprenderos, lo sé... Bueno, al lío que me vengo arriba y no acabo. Hoy la cosa va de tetas pero ahora me pongo seria y empezamos...

Nunca antes he hablado en el blog de esa parte de la maternidad que a mí me parece esencial, súper importante y sin la que personalmente,  no sentiría completo mi papel como madre: la lactancia materna.

No voy a repetirme en eso que leemos en todas partes y que todas sabemos, dar el pecho además de garantizar el mejor alimento para tu bebé significa mucho más. Supone crear un vínculo indestructible entre madre e hijo que durará para siempre, es el acto de amor más bonito que les podemos brindar, son momentos únicos reflejados en esos ojitos que nos miran entreabiertos cuando les ofrecemos lo mejor de nosotras,... Para mí es la continuidad perfecta de ese amor que nace el día que ves tu positivo en el test, la primera ecografia o su carita llorando al nacer cuando lo sientes por primera vez encima de ti. Es el siguiente paso en ese camino del amor.

Aunque tengo que decir ante todo que estos 28 meses de lactancia han sido maravillosos, que repetiría cada uno de esos días y que me siento afortunada por haber podido disfrutar de cada uno de esos momentos únicos e irrepetibles, hoy vengo a hablaros sobre lo que nadie quiere hablar, la cara B de esta lactancia prolongada y ahora también en tándem.



(No, no es que papá Tenazas y yo hayamos decidido deplazarnos en un cacharro de estos pa' morir escoñaos por cualquier terraplén dado que ninguno de los dos estamos en nuestro mejor momento físico, pa' que engañarnos...)
La lactancia en tándem, para aquel que no lo sepa, supone amamantar a dos niños al mismo tiempo (simultanear dos lactancias), ya sean bebés de la misma edad como gemelos o mellizos o de diferentes edades como es mi caso.

Durante el embarazo de Bichobola continué amamantando a Tenacitas que a pesar de comer ya de todo y mejor que muchos adultos seguía siendo muy demandante de teta. Hay muchas madres que al enterarse del nuevo embarazo suelen destetar al hijo mayor, en mi caso yo decidí respetar sus tiempos, dejar que fuese ella la que se destetase si en algún momento lo decidía, o dejaba de gustarle el sabor de la leche, o bajaba la producción,... No quería que un acto mío influyera en ella de esa manera, para ella eran muy importantes sus momentos al pecho y no iba a dejar que una decisión mía se los quitase.

Durante el embarazo tuve momentos de mayor sensibilidad, de dolor, de incomodidad, pero fue pasando y en general puedo decir que disfruté de la lactancia esos meses. Una vez que Bichobola nació la cosa cambió, al principio no era en todas las tomas pero sí en algunas, sobretodo en las que estaba más cansada o las de la noche. Cuando Tenacitas mamaba tenía una sensación desagradable, quería quitármela de encima a toda costa, era un rechazo inconsciente porque por otro lado quería abrazarla y decirle que la quería pero que me dejase, que no me tocase más,...
Es muy difícil de explicar y sobretodo de entender para aquella que no lo haya sentido.
Es un sentimiento animal, nada racional, muy primitivo, que te hace rechazar a tu propio hijo a la vez que te culpas por hacerlo y luchas contra ese sentimiento porque sabes que lo amas más que a nada en el mundo. Es como si dentro de ti existiese esa dualidad de ángel y demonio, dos personalidades enfrentadas, dos deseos opuestos.

Comencé a leer mucho sobre esta etapa de la lactancia y descubrí que lo que sentía tenía un nombre: agitación del amamantamiento o agitación de la lactancia, y que no era la primera ni la última que lo estaba sufriendo si no que, al contrario, esta es una etapa muy común en lactancias prolongadas y en tándem. Es, como decía al principio,  la cara B de la lactancia, aquello de lo que nadie quiere hablar porque nos hace sentir raras, malas madres y crueles con nuestros hijos por sentir lo que sentimos y no podemos remediarlo, es un sentimiento más fuerte que nosotras mismas, por eso nos sentimos culpables y avergonzadas de no poder controlarlo y de sentir lo que sentimos.
La agitación no tiene una explicación clara, está relacionada con un cambio hormonal y se cree que puede deberse a un mecanismo instintivo que sucede en todos los mamíferos que hace rechazar el amamantamiento de hijos mayores bien para priorizar el alimento para el pequeño y más débil o, en los casos en que no haya hermanos lactantes, comenzar un destete que dé la oportunidad a nuestro cuerpo de volver a tener otro embarazo y brindarle en exclusiva el alimento al nuevo bebé que pueda llegar. 

Ante una situación como esta es muy importante tener información para entender qué nos está pasando y no culpabilizarnos. Hablar de nuestro caso con otras madres que estén o hayan estado en una situación parecida puede ayudarnos a darnos cuenta de que sentimos algo totalmente normal y de que puede superarse. 
Normalmente las soluciones pasan por identificar aquellas tomas que nos producen un mayor rechazo y eliminarlas o acortarlas, hay quien decide, llegados a este punto, destetar o también hay experiencias de mujeres que han aguantado con paciencia un periodo de agitación y que cuentan que un buen día igual que empezó desapareció.

Tenacitas parece que ha empezado un destete progresivo, y digo "parece" porque soy consciente de que en cualquier momento puede volver a demandar pecho como lo ha estado haciendo hasta hace cuatro dias y con más razón viendo como Bichobola sigue mamando. Quizás tendría que estar preparada para ese momento, para intentar luchar de nuevo contra la agitación, pero prefiero no adelantarme a los problemas y dejar que todo siga su curso, que venga como tenga que venir. No me gustaría destetar aunque no me importa que lo haga ella voluntariamente pero os confieso que si volviésemos a esa situación de rechazo de la agitación no sabría cómo sobrellevarla.

¿Y vosotras? ¿Habéis sentido la agitación del amamantamiento? ¿Cómo la habéis gestionado?

martes, 14 de octubre de 2014

Mi parto (casi) perfecto II. Los porqués.

Hello everybody!! He vuelto tenazoides! Os dejé con esa primera parte de mi parto y creo que ahora tendría que explicar el porqué de ese parto (casi) perfecto. Por qué fue perfecto y por qué no lo fue del todo.
Está claro que tuve la suerte de dar con una matrona que respetó en todo momento mis decisiones y mi ritmo, fui consultada antes de hacer nada y lo mejor: se hizo poco o nada. Ésa creo que también fue la clave de que todo fuese sobre ruedas, la no intervención, no hacer nada, dejar que todo simplemente sucediese sin más. 

Pero también pienso que no todo es suerte, no todo está en manos del equipo médico que nos toque ese día (ni mucho menos!) Pienso que hay ciertos puntos en los que las mujeres como pacientes tenemos mucho que ver para que un parto se desarrolle sin problemas y en esto como en todo, la información es poder. 

Me parece fundamental emplear esas 40 semanas previas al gran momento no sólo en comprar ropita, mirar carritos, elegir cuna o rebozarnos en cremas antiestrías. Es vital (literalmente: VITAL) leer, visitar blogs, leer historias de partos, conocer protocolos hospitalarios, conocer cómo va desarrollándose el feto semana a semana y aprender cómo funciona nuestro cuerpo y cómo va a funcionar el día del parto, saber qué y cómo va a pasar, anticiparse. Sin miedos, sin quedarnos en lo superficial de las historias, profundizando e informándonos. Vamos a ser nosotras las que vamos a traer vida a este mundo, deberíamos ser las mayores interesadas en hacer que ese proceso tenga lugar de la mejor forma posible. 
Las matronas y ginecólogos saben hacer su trabajo, aprendamos nosotras a hacer el nuestro y no lo dejemos en manos de otros.

Hay una serie de cosas sencillas y mensajes que deberíamos grabarnos a fuego en nuestra cabeza para tenerlas presentes el día del parto y no dejarnos llevar por el miedo o el desconocimiento.


1. Aguanta en casa todo lo que puedas. 

Esta para mí sería la clave para tener un buen parto. 
Sabemos que si rompemos aguas y éstas son oscuras tenemos que acudir lo antes posible al hospital, en ese caso no habría posibilidad de esperar. 
Si rompemos aguas limpias podemos tomarnos nuestro tiempo en recoger tranquilamente las cosas del bebé y las nuestras, darnos una ducha, comer algo (comed siempre que podáis que parir es mu cansao' y vais a necesitar energía), esperar a que empiecen las contracciones y sin prisa, ir al hospital.
Lo ideal es no romper aguas (aunque eso no se puede decidir) y comenzar con contracciones que van aumentando en intensidad y regularidad. Aquí me parece súper importante esperar todo lo que podamos en casa, tranquilas porque no vamos a dar a luz en el ascensor, no es tan facil ni tan rápido como se ve en las películas y si  tuvieseis la suerte de que fuera tan rápida la cosa, pensadlo fríamente, no pasa nada! Las mujeres estamos diseñadas para parir, nuestro cuerpo va a llevar a cabo ese trabajo con la misma eficacia que realiza otras funciones fisiológicas como respirar, hacer la digestión o depurar el líquido en nuestros riñones, ¿por qué dudamos de nuestro cuerpo en ese momento?
Lo importante es llegar al hospital con una dilatación avanzada para evitar todo lo que podamos una intervención porque no sé qué pasa pero curiosamente cuando una mujer se pone de parto a todo el mundo le entran las prisas, muchas veces a todo el mundo menos a ella. 
Las auxiliares tienen prisa por poner vía y enchufar el suero, la matrona tiene prisa por acelerar el parto rompiendo bolsa para que la cosa vaya más rápida, un tacto, otro tacto...,  Vamos a ver, ¿ahí quién es la que está pariendo? Si la mujer no tiene prisa y está tranquila ¿porque los demás quieren acelerarlo todo?
Lo dicho, lo mejor aguantar en casa, llegar bastante avanzada y que no nos toquen la seta (literalmente).

2. Las bolsas no se tocan. 

Si tenemos la suerte de llegar al hospital con la bolsa integra, lo mejor es que no nos la rompan.  Nos dirán que si la rompen acelerará la dilatación y todo irá más rápido y nosotras (equivocadamente) pensaremos que de esa forma, yendo todo más rápido sufriremos menos Meeeeeeeeeeec! ERROR! Otra vez las prisas...
La bolsa y el líquido amniótico actúan como amortiguación en cada contracción, el bebé y la madre sufren mucho menos dolor y lo más importante, al no romperse la bolsa no comienza la "cuenta atrás" de muchos protocolos hospitalarios en los que se dice que después de X horas tras la rotura de la bolsa hay que sacar al bebé sí o sí porque comienza a correr peligro. 
Para evitar que nuestro parto se convierta en una serie de "catastróficas desdichas", no dejemos que nadie rompa nada y si en lugar de tardar dos horas en tener a nuestro bebé en brazos tardamos cinco, sabremos al menos que nuestro hijo no ha sufrido y tendremos la tranquilidad de haber podido evitar desagradables consecuencias.

3. Tactos no, gracias. (Métetelamanodondetequepa)

Por lo general, cuando llegamos a urgencias diciendo que estamos de parto, en un primer triaje nos hacen un tacto para ver la dilatación que llevamos, venga, por ahí pasamos... Pero, ¿qué pasa cuando estamos en la sala de dilatación y pasa una matrona y hace un tacto para controlar cómo va la dilatación, a los 10 minutos otra, a los 5 minutos otra porque no se fía de las mediciones de la otra colega?,... ¿Qué hacemos? ¿Vamos a dejar que nos estén sobando como a ganado? A mí no me apetece que me estén toqueteando y molestando en ese momento, ¿a vosotras os gustaría? 
No es necesario realizar tantos tactos, es más cuando una mujer esté en dilatación completa y lista para empujar lo va a saber, qué manía de querer controlarlo todo! Que se metan la mano por donde les quepa!

4. Epidural ¿sí o no?

Pues esto es muy personal, cada una que haga su propia elección. Yo he pasado por dos partos, uno con epidural y otro sin ella. Si tuviese un tercer parto también elegiría no ponérmela y eso que en el parto de Tenacitas la epidural tampoco me supuso mayores problemas o consecuencias, si acaso la espinita que tenía clavada y que no quería repetir en este segundo parto era esa sensación de notar que mi cuerpo no era mío, de no sentirme protagonista total de ese momento por no poderme mover y también (aunque haya quién no lo entienda) por no poder sentir ese dolor y esas sensaciones únicas.
Con Tenacitas aguanté en casa hasta los 7 centímetros de dilatación y cuando llegué al hospital el miedo a lo desconocido me pudo y pedí la epidural, dejé de sentir dolor pero mi cuerpo se relajó tanto que se paró la dilatación y tuvieron que administrar oxitocina sintética (caca). Lo que podría haber sido un parto de una o dos horas máximo duro 7 horas, 7 horas tumbada en la cama sin moverme que hicieron que Tenacitas se quedase alta y no bajase al canal del parto cuando estuve en dilatación completa. Gracias a que di con una matrona sin prisas, a base de pujos durante dos horas conseguimos que Tenacitas bajase y yo no tuve que soportar que nadie se me subiese encima a hacerme la temida maniobra de Kristeller que a pesar de estar prohibida parece que se sigue practicando todavía en muchos hospitales.
Si no me hubiese puesto la epidural nunca sabré qué hubiera pasado pero siempre me quedará la duda de si no hubiese sido mejor aguantar una hora más de contracciones y no arriesgarme a dar con otro tipo de matrona a la que le hubiese parecido bien saltar encima mío para hacer bajar a mi hija al canal del parto, si me hubiese ahorrado la oxitocina sintética y sobretodo si a mi hija le hubiese ahorrado 7 horas de contracciones que también sufrió dentro de mí.

Esto son sólo unas pinceladas de las decisiones tan importantes y decisivas que podemos tomar en un momento tan importante pero habría muchas más. La clave, como he dicho antes, es la información.
Aquí como en todo lo que escribo no creo tener la receta mágica para nada. Cuento mi experiencia tal y como la viví y analizo, ahora que ha pasado un tiempo, por qué hice las cosas como las hice y por qué tomé en ese momento las decisiones que tomé. 
No espero que nadie siga estos pasos o estas decisiones porque esto fue lo que a mí me condujo a mi parto (casi) ideal y que no tiene porqué ser el ideal de todo el mundo. Lo que sí desearía es que todas las mujeres tuvieran esa libertad de decidir sobre su cuerpo en el momento más importante de sus vidas y eso sí se puede conseguir (o al menos intentar) y el arma más poderosa que existe para conseguirlo es  ésa: la información.
Hay que ver qué trascendental me pongo cuando quiero, eh? Estoy puérpera perdía y será cosa hormonal, no me lo tengáis en cuenta. 



lunes, 22 de septiembre de 2014

Mi parto (casi) perfecto (I)


Hola tenazoides,!! Ahora que tengo un ratito y no estoy con la teta fuera, puedo contaros como fue todo el día del nacimiento de Bichobola.

Como ya os adelanté en el post anterior, para mí fue un parto casi perfecto, el parto que le desearía a toda mujer, respetado, disfrutado, vivido, sentido, consciente y protagonizado únicamente por las tres personas que debíamos protagonizarlo: papá Tenazas, Bichobola y yo, no hacía falta nadie más.
Fue tan rápido como intenso, Bichobola venía casi sin avisar, casi sin molestar y sorprendiéndonos a todos, sorprendiéndome a mí misma la primera porque nunca creí que fuera capaz de afrontar el dolor de esa manera, me sorprendí al verme fuerte, cogiendo las riendas de lo que estaba sucediendo, conociendo mi cuerpo y a pesar de todo, disfrutando cada segundo, disfrutando incluso del dolor porque sabía que cada contracción me acercaba un poco más a mi sueño, a ver la carita de mi niña, no había dolor, sólo esperanza.

Fue un sábado por la mañana, el mismo día que cumplía 39 semanas. Me levanté temprano como cada dia, Tenacitas nos ha salido madrugadora y para ella es como si la cama tuviese pinchos. Papá Tenazas no estaba, había querido aprovechar esa mañana para "sus cosas". Tenacitas y yo desayunamos, estuvimos viendo los dibujos un rato y de repente me entra una necesidad imperiosa de limpiar el horno, sí, sí, de repente lo vi asquerosico perdío y me dije para mis adentros: "Mira que si me pongo de parto dejando el horno así??? Menuda marraná... Como voy a recibir a Tenacitas II en este nido de suciedad e inmundicia??  voy a estezarle que tengo que dejarlo como el jaspe..."
Y ahí me puse yo dale que te pego a la bayeta y al quita grasas hasta que dejé el horno "pa comer sopas". Mientras estaba limpiando noté algún dolorcillo (luego me di cuenta de que habían sido contracciones) pero no le di mucha importancia, 
A eso de las 12:00 h o así noté que los dolores se habían ido repitiendo y me puse a controlar con el reloj cada cuanto tiempo me daban... Dolor cada vez más intenso cada 4 minutos... Eran contracciones!!!
Le dije a papá Tenazas si podía venir a casa, que no me encontraba muy bien, vino enseguida, estuve contándole cómo había transcurrido la mañana y le dije que me iba a dar una ducha y que luego me tumbaría un poco en el sofá a ver si  aquello paraba y era una falsa alarma o iba en serio. 
Pues me metí en la ducha y casi no me dio tiempo ni de enjabonarme para darme cuenta de que aquello ya dolía mucho, iba en serio, no había dudas.
Ducha rápida, dejamos a Tenacitas con los tíos y corriendo para el hospital, por el dolor y la frecuencia de las contracciones sabía que aquello estaba bastante adelantado, en casa no hubiese podido aguantar mucho más.

Llegamos al hospital, y en la primera exploración me dicen que estoy dilatada de 8 cms, vamos, que esto está aquí ya!! Me alegré porque si algo no quería era pasar allí un montón de horas, está comprobado que cuanto más tarde se vaya al hospital mejor.

Me llevan a la sala de dilatación (no sé muy bien pa qué si ya estaba casi todo hecho) y me empiezan a poner vía, correas y más trastos y aquello no había quien lo soportara, no sé quién fue el lumbreras al que le pareció buena idea tumbar a una mujer con contracciones cada 2/3 minutos  en una cama, ponerle unos cintturón y decirle que no se mueva porque pierde la señal el monitor........ Tu p&@¡ madre va a recibir la señal como no me dejes levantarme de aquí!!
Como mejor soportaba el dolor era sentada en la cama con las piernas flexionadas así que las correas fuera, me daba igual todo.
Me dice la matrona que si me rompe la bolsa y así aceleramos esos dos centímetros que faltan, le dije que mi bolsa no se tocaba, que qué prisa había, yo era la que estaba soportando el dolor y no tenía ninguna prisa, cuanto más aguantase mi niña en la bolsa más cómodo sería el parto para las dos y menos doloroso, las bolsas no se tocan, coñe!
A los 10 minutos (más o menos porque ya era imposible mirar el reloj) entró papá Tenazas a la habitación y Bichobola parecía que lo estuviese esperando, le dije a la matrona que tenía muchísimas ganas de empujar, que quería empujar ya.
Nos fuimos para paritario y allí sí, la cabeza ya estaba casi fuera y la bolsa se rompió,  a partir de ahí no sé exactamente el tiempo que pudo pasar, fueron tres pujos, cuestión de minutos, de muy pocos minutos, un dolor como nunca había sentido en mi vida, un dolor salvaje, animal pero maravilloso porque justo cuando creía que no podía más, que estaba muriendo de dolor y que no iba a poder pusieron en mi pecho a mi niña, tan pequeñita, llorando, tan sucia pero taaaaaaan bonita, era preciosa... Las contracciones seguían pero ya no había dolor, ya sólo estábamos los tres en aquel paritario, era como estar en una nube, no veía a nadie más a mi alrededor, sólo lo verdaderamente importante.

Eran las 14:30h, sólo dos horas después de haber terminado de limpiar el horno mi niña ya estaba aquí. La tía esperó a que terminara y lo dejara todo como los chorros del oro, qué limpia va a ser mi niña!!



martes, 16 de septiembre de 2014

Ya está aquí!!!

Pues sí Tenazoides, por una vez mi ausencia durante unas semanas del blog no se debe a mi gandulería ni a mis ganas de tocarme la seta,  no! He estado haciendo cosas muuuuuuuy importantes estas semanas. 
He estado generando vida, contribuyendo al aumento de la población mundial, dando a luz a un nuevo ser, ya está con nosotros TENACITAS II!!!!

Como imaginaréis, estas primeras semanas ando muy ocupada adaptándome y adaptándonos a la nueva "miembra" de la familia pero tenía que hacer aunque fuera una pequeña paradita por aquí para dar la noticia.

La madre y la criatura estamos genial y yo particularmente deseando sentarme con tranquilidad a contaros los detalles de un parto que para mí fue casi perfecto, ojalá todas las mujeres pudieran tener un parto como el que yo tuve, respetado, rápido, consciente y tranquilo pero como os digo, eso lo dejo para un próximo post porque me parece que me voy a alargar muuuuuuuucho con el tema y ya me conocéis, soy de natural rollero...

Ahora os dejo que voy a seguir enamorándome de Bichobola, sí Bichobola, con ese nombre quedó oficialmente bautizada ayer tras pasar por la báscula, no digo más...




sábado, 23 de agosto de 2014

Mis últimas voluntades

Good morning por la mañana, tenazoides!  Aquí estamos de vuelta mi barriga de 38 semanas de embarazo y yo (que soy esa cosa pequeñusa que asoma detrás del panzón, eooooo!) 

Hoy vengo con un tema que me preocupa y me estresa bastante. No sé muy bien si es que las mujeres cuando se acerca el momento del parto nos volvemos egoístas y sólo pensamos en nuestro bienestar o si lo hacemos por puro instinto de protección a la cría que llevamos en nuestras entrañas pero a mí en los dos embarazos me ha dado por lo mismo: controlar hasta el último detalle de todo lo que puediera pasar y ser yo y sólo yo la que decida qué quiere en cada momento para mi hija y para mí.
Esto lo abarca todo, desde el momento en que me ponga de parto, quién y cómo quiero que me acompañen, cómo quiero que sea mi parto, que respeten mis decisiones, hasta los momentos del post parto y la vuelta a casa. Y ahí es a donde quiero ir a parar con el post de hoy.

Se habla mucho de los deseos de la madre y las decisiones que se tienen que respetar en el momento del parto pero, y después??? Y los días que siguen al parto? Qué pasa cuando la madre y el bebé vuelven a casa???
Pues que la gente suele pensar que ya tienen vía libre para hacer lo que les salga de la pera sin consultar y por eso hoy quiero dejar aquí escritas mis "últimas voluntades" antes del parto. A saber:

1. No quiero consejos gratuitos. No, no quiero que nadie me explique lo que a ella le fue bien o mal con su bebé ni cómo lo calmaba cuando lloraba, ni cómo se lo ponía para dar el pecho, ni qué le daba cuando lloraba por las noches (manzanillas y mierdas aguadas varias...), etc.
Si necesito ayuda o consejo, lo pediré, no necesito maestras ni ejemplos perfectos. Si me tengo que equivocar me equivocaré,  gracias.

2. No quiero ayuda con mi bebé. No, no necesito que nadie me ayude a bañar a mi bebé, ni a cambiarle un pañal, ni a mecerle en brazos para dormir,... Porque lo que yo voy a necesitar en ese momento es crear esa conexión única con mi hija de la que sólo pueden ser partícipes además su padre y su hermana. Ella me va a necesitar a mí también así que todo el que quiera ayudar puede traernos tuppers de comida, poner lavadoras o limpiar la casa para que yo pueda ocuparme de lo realmente importante Eso sí sería una ayuda de verdad y le estaría agradecida siempre..
Todo aquel que no esté dispuesto a hacerlo que se abstenga de ayudar de otro modo, gracias.

3. No quiero visitas innecesarias. Aunque a mucha gente no le gusta, yo prefiero que las visitas se hagan en el hospital, duran un ratito, no tienes que levantarte de la cama si no quieres y no tienes que servir "piscolabis".
No quiero volver del hospital con ganas de descansar y de disfrutar de mi nueva familia y tener que andar atendiendo visitas, poniendo cafés y cervecitas y contando los detalles de mi parto una y otra vez.
No vamos a cambiar de casa, dentro de un mes seguiremos viviendo aquí, posponed la visita para entonces que seguro que me encontráis de mucho mejor humor y dejad que esas primeras semanas las disfrute con mi familia, gracias.

Y hasta aquí mis deseos para el postparto. Como veis, son tres cositas muy sencillas de respetar y que creo se pueden aplicar a cualquier madre reciente.
Poneos en nuestro lugar, muchas gracias.  








miércoles, 25 de junio de 2014

Diccionario del preñamiento (II): La toxoplasmosis y otros bichos malos.

Hola tenazoides!! No tengo perdón de Dios, me tiro casi tres meses desaparecida y sin dar señales de vida y de repente asomo por aquí más ancha que pancha (literalmente, porque no veáis cómo está creciendo Tenacitas II) a contar mis penas... Pues sí, soy una sinvergüenza pero de toda la vida así que pido disculpas, como os conté me he vuelto estudiante (pero de esas que hacen exámenes y todo! O sea, que la cosa es seria) y la vida no me da para más. 
Os prometí un post sobre bichos raros en el embarazo y aquí está, me pongo al lío:
Amiga preñi, hoy vengo a hablar de un montón de bichos malos que antes de quedarte embarazada ni sabías que existían y que ahora parecen acecharte en cualquier aperitivo o comida cual vieja de Psicosis tras la cortina de la ducha.
Os presento a la pandilla de los malos, ellos son Toxoplasmosis, Anisakis y Listeria. Sí, los malos siempre tienen nombres raros... Vamos por partes:

Toxoplasmosis: La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por el protozoo Toxoplasma gondii.


 Puede causar infecciones leves y asintomáticas, así como infecciones mortales que afectan mayormente al feto, ocasionando la llamada toxoplasmosis congénita. También puede revestir gravedad cuando afecta a recién nacidos, ancianos y personas vulnerables por su condición de déficit de inmunidad.

Bien, hasta aquí la teoría pero como sabéis, a mí no me gusta quedarme con una única opinión y leo y releo así que después de haber consultado un montón de artículos y opiniones (en los que he leído barbaridades también, todo hay que decirlo) ahí voy yo con mis conclusiones:

1. Se dice que unos de los principales portadores de la enfermedad son los gatos e incluso hay quienes aconsejan a las mujeres embarazadas que tienen este animal de compañía que se deshagan de él durante el embarazo.

Vamos a ver, para que un gato produzca heces infecciosas tienen que contagiarse y eso no va a suceder con un animal que vive en una casa sin acceso al exterior y que se alimenta de pienso. .
Si el gato tiene acceso al exterior o es silvestre, o come carne cruda, o caza pájaros o ratones y se los come, entonces sí puede infectarse peeeero la bacteria no sale de sus "huevos" (esto un científico seguro que lo explica mejor, sorry) hasta 48 horas después de haber depositado el gato las heces y hasta ese momento no resulta contagiosa. 
Como medida de prevención debemos limpiar el arenero con frecuencia, utilizando guantes y lavándonos bien las manos después de hacerlo.

2. Se dice que las embarazadas no pueden comer jamón. Mi conclusión: gilipollez como un templo.

Es cierto que la carne cruda o poco hecha puede transmitir la enfermedad y hay que tener precaución con ella, deberíamos cocinar completamente la carne para cargarnos al bicho peeeeero señoras mías, los embutidos son otra cosa.
Los embutidos que compramos en cualquier establecimiento han pasado los controles de calidad y sanidad pertinentes y respetan los meses mínimos de curación de cada alimento por lo tanto no tienen ningún riesgo. Otra cosa es que nos vayamos al pueblo, hagamos una matanza y nos comamos un chorizo o un salchichón que seguramente estarán riquísimos pero que no sabemos si pueden ser seguros o no porque no han pasado ningún tipo de control.
Por otro lado, hay médicos que todavía recomiendan pasar por la plancha el jamón y comerlo cocinado para matar el bichejo, no es necesario pero puede tener su lógica porque la bacteria muere con el calor. Otros recomiendan congelarlo X días a -nosécuantos grados,... Yo pa comer esas marranás no como ná!
Conclusión: Amigas barrigoncias, no sigáis martirizándoos con el jamón que para una época en nuestras vidas donde podemos hincharnos a comer lo que nos dé la gana porque tenemos la facilidad de esconder las lorzas bajo el barrigón y echarle la culpa de nuestros atracones a los antojos, ¿no lo vamos a aprovechar? 
Venga, despiporre!! Todas a atracar la charcutería más cercana! 


3. Hay que tener cuidado con la fruta y la verdura. Aquí sí estoy de acuerdo, la fruta y la verdura que se consuma cruda tiene que estar lavada a conciencia porque ha podido estar en contacto con la tierra de cultivo y ésta sí es una fuente de Toxoplasma importante.



4. (Conclusión de cosecha propia basada en mi lógica aplastante) Amiga preñi, si en veintitantos, treintaitantos... años de tu vida no te has infectado de toxoplasmosis, (con la de marranás que habrás comido, pájara) ¿te vas a infectar en estos nueve meses? 
¿No es más fácil pensar que todo lo que has comido hasta ahora ha estado pasando los controles de sanidad que tenía que pasar y por eso estás sana como una manzana? 
Pues ya imaginaréis qué hago yo, ¿no? Comer lo que me viene en gana y disfrutar que el embarazo son dos días y enseguida estamos sufriendo por nuestros cuerpos postparto y ya nos encargaremos nosotras voluntariamente de quitarnos el chorizo, la panceta y el tocino, mientras tanto tenemos pista libre para ponernos como vacas burras, aprovechad!

Anisakis: Otro bicho raro con nombre de chino mafioso de esos que pelean contra Jackie Chan.



Definición científica: Es un género de nematodos parásito, cuyo ciclo vital afecta a los peces y mamíferos marinos, en los que puede producir lesiones en su tubo digestivo. Son perjudiciales para los seres humanos y causan anisakiasis.
Resumiendo: Es un bicho malo que afecta al pescado. Si las personas comemos pescado infectado por el parásito estamos jodidas. Aunque la intoxicación generalmente no va más allá de vómitos, náuseas y malestar general, como pasa con todas estas cosas, las embarazadas corremos más riesgo por el peligro de intoxicación del feto.
La forma más fácil de cargarnos este bicho es congelando siempre el pescado, a temperaturas inferiores a -15 grados el anisakis se queda pajarito y muere. Así que embarazadas y no embarazadas, el pescado hay que congelarlo siempre!!
Al cabrito del anisakis también nos lo cargamos con el calor, por lo tanto, siempre es más seguro consumir el pescado cocinado que crudo.
Ahora, pregunta del millón: Estoy embarazada, ¿puedo comer anchoas? ¿Y los boquerones en vinagre que hace mi tía Adolfa que le salen de muerte? ¿Y salmón ahumado?

"La normativa actual exige que los productos de pescado industriales ahumados, en escabeche, marinados, en vinagre o similares, hayan sido tratados previamente mediante congelación. Esta misma medida se ha establecido como obligatoria para los establecimientos de restauración cuando sirven platos de pescado según las preparaciones citadas." 

Fuente: www.fisterra.com

En otras palabras, con el producto que compremos ya elaborado y envasado en un supermercado no hay problema y a la tía Adolfa le decimos que haga el favor de congelar los boquerones antes de prepararlos y listos.


Listeria: La listeria no es la vieja del pueblo, cuñada de la Hermenegilda. Resulta que es otra bacteria alimentaria con la que hay que tener cuidado especialmente durante el embarazo.




Listeria monocytogenes es una bacteria que se desarrolla intracelularmente y es causante de la listeriosis. Es uno de los patógenos causante de infecciones alimentarias más virulentos. Presenta movilidad a 30 °C o menos, pero es inmóvil a 37 °C, temperatura a la cual sus flagelos se inactivan.

La intoxicación alimentaria por listeria es muy poco frecuente en humanos y se dan poquísimos casos.
Esta bacteria se puede reproducir en casi cualquier tipo de alimento, por ejemplo, si dejamos un plato de lentejas mal tapado y fuera de la nevera en verano es posible que las bacterias empiecen a crecer en él pero nunca hemos sido tan descuidadas para que nos pase, ¿vamos a ser tan gafes para que nos pase justo ahora en el embarazo? Pues no, tendremos la precaución de manipular los alimentos con las manos limpias, lavar bien las frutas y verduras (la tierra es otra vía de contagio de la listeria),conservarlos de la mejor forma posible, etc.


¿Por qué a muchas embarazadas se les prohíbe comer determinados quesos?

Pues concretamente con lo que debemos tener cuidado las embarazadas es con los quesos elaborados con leche cruda, sin pasteurizar, porque es ahí donde existe riesgo de reproducción de la listeria.
Así que en este tema hay que estar atentas a la etiqueta y comprar, para mayor seguridad, aquellos quesos que indiquen en la etiqueta que están elaborados con leche pasteurizada.

Y resumiendo tenazoides, mi consejo como mindundi en el tema pero habiéndole dado muchas vueltas a la cabeza es que no hay que obsesionarse, que no hace falta amargarnos prohibiéndonos comer de todo, que no hace falta mirar con lupa cada alimento que comemos ni llevar un microscopio en el bolso para ir analizando cada cacho de carne que nos comemos. He conocido a cada embarazada "agonías" exagerada que me ha puesto de los nervios con tanta gilioollez. 

Repito: Si en treinta años no te ha pasao' ná, ¿vas a ser tan desgraciá de que te pase ahora, alma de cántaro? ¿No es más fácil pensar que afortunadamente tenemos un sistema de seguridad alimentaria que se ocupa de controlar todas estas cosas?


Pues eso, be water preñi y disfruta de tu bombo metiéndole al cuerpo lo que te venga en gana!








viernes, 4 de abril de 2014

La vuelta al cole

Hola tenazoides de mis entretelas!!! Qué 'abandonaicos' os tengo últimamente!
Y es que por si no fuera suficientemente cansado ya correr todo el día detrás de un terremoto de 20 meses y gestar una vida en mis entrañas ahora voy y me pongo a estudiar, si, yo, con mi edad y con este cuerpo...

Pero no os creáis que me olvido de vosotros, hermosos, estoy liada preparando el siguiente post en el que os quiero hablar sobre los bichos raros que acechan en el embarazo. No, no me refiero a la suegra ni a la vecina del quinto que te encuentras en el ascensor y te suelta perlas como: "qué gorda te estás poniendo" (tú traías las lorzas de serie, japuta) o te ofrece consejos de sabiduría ancestral (que no recuerdas haber pedido) como: "nena, tócate siempre la barriga en el sentido de las agujas del reloj, no lo hagas al revés que se le enreda el cordón al niño" (te cagas por las bragas con las gilipolleces que tiene que aguantar una...)...

Pues no, no me refiero a este tipo de bichos sino a esas bacterias alimentarias que parecen acechar la paz de nuestro estado y que aparecen hasta debajo de las piedras como un Apocalipsis zombie. La más famosa, la toxoplasmosis.

(Ironía modo on) Oooooh no!! Dicen que si dices  "toxoplasmosis"  tres veces delante de un espejo a oscuras, se te aparece un jamón 5 jotas!!! Nooooooooo!!! Jamón noooooo!!! Vade retro! (Ironía modo off) 

Total, que no será para tanto, no? Yo sigo investigando y en el próximo post os lo cuento, vale?
Besitos tenazoides!!